Todos necesitamos un compañero de la vida que nos conozca más que nadie, que confíe en nosotros y que nunca se vaya de nuestro lado. Y que lo haga por amor. No encontré otras palabras para describirlo.
Cuando te conocí, sentí algo demasiado dulce, demasiado tierno, demasiado suave y esponjoso. Demasiado hipnótico, demasiado tibio, demasiado ridículo, demasiado auténtico. Descubrí a quien realmente me complementa. Con quien encuentro una conexión que no la tengo con ninguna persona.
No quiero perder eso, eso que le hace sentir a cada minuto de mi vida, que vale la pena estar ahí. Para hacerme reír y llorar. Gozar del dolor más profundo y sufrir de la más hermosa felicidad. Quiero que siempre estés ahí para entender, para escuchar, para pasar el rato. Porque es de la única forma en que estoy de verdad completa.