Yo digo que el tiempo borra,
la huella de una mirada.
Mi zamba dice:
no hay huella que dure más en el alma

Olvídame, ésta zamba te lo pide
Te pide mi corazón que no me olvides, que no me olvides

 Yo sé que no hay olvido que pueda
más que tus besos
Atea, diabólica o católica,
no importa todas gritan igual como sinfónica.