Hubo una pausa durante la cual repetí esas palabras en mi fuero interno varias veces, tamizandolas para encontrar la verdad oculta detrás de ellas.
-¿Tu..no...me quieres?-intente expulsar las palabras confundida por el modo como sonaban, colocadas en ese orden.
-No.
Le mire, sin comprender aun. Me devolvió la mirada sin remordimiento. Sus ojos brillaban como topacios, duros, claros y muy profundos. Me sentí como si cayera dentro de ellos y no pude encontrar nada, en sus honduras sin fondo, que contrarrestara la palabra que había pronunciado.